Páginas vistas en total

domingo, 25 de marzo de 2018

DESPUÉS DE UNA LLUVIA MUY FINA

La tranquilidad que te agobiaba deja paso a los sentimientos que también te agobian y no encuentras la paz ni el descanso de tu alma, transcurre todo y todo transcurre y sientes que es así pero que nada fluye, todo movimiento es forzado, toda emoción es forzada y nada es natural, nada es espontáneo, estás debajo de una losa.
Ha salido el sol pero cae una lluvia muy fina y ese momento ya lo has vivido, ya has vivido que ha salido el sol pero cae una lluvia muy fina y sin embargo eso no te cansa lo que te cansa es que siempre sea todo de esa manera que es previsible pero que de no ser así realmente lo que sucede es que puede ser peor y entonces ves que emocionalmente no le queda a nadie ya ninguna salida.
Entonces los pensamientos se vuelven negativos...¿Por qué esta condena de pesimismo a la fría luz de la inteligencia? Unos piensan que a eso se le llama madurar y otros piensan que a eso se le llama hacerse viejo y lo que piensen todos los que no piensan cómo tú debería darte igual, pero no te da lo mismo, el hombre es un ser social.
Planes para esta tarde.
Planes para mañana.
Planes para la semana que viene.
Organizarse, tener que organizarse, tener todo previsto, mucha prudencia y mucho miramiento y mucha precaución y toda precaución es poca y mucha cabeza fría y mucho autocontrol y mucho repensar y racapacitar y tener en cuenta las consecuencias, y así la vida se vuelve muy tediosa y así la vida se nos vuelve aburrida.
Y no vives.

LOS AÑOS DE LOS POEMARIOS

Reaccionas ante el mundo, no estás hecho de diademas de tela. Reaccionas ante las inclemencias que se estiran cómo gomas y se sueltan y te alcanzan y que son varias y que no vienen después del sopor. Sabes lo que estás contando pero no sabes lo que estás contando y no lo dices pero te dulcificas y luego todo pasa. No estás bien, has estado mejor. No te encuentras mal, también has estado mejor.
SIENTES QUE TE FALTA AQUELLO QUE SE LLAMABA INSPIRACIÓN Y QUE TE ACOMPAÑÓ POR MUCHO TIEMPO, TE FALTA CONCENTRARTE y ahora estás instalado en la rutina de los seres vulgares y no haces nada, y ahora estás instalado en la rutina de los seres vulgares y nada haces y unas campanas da el reloj o mejor oyes que el reloj te da unas campanadas pero el reloj no te da las campanadas a ti, el reloj da las campanadas porque es una máquina pero tú no cuentas, el mundo no gira a tu favor, no eres el centro de todo el universo, no, ya no lo eres, ahora eres humilde, ahora eres muy humilde y esperas un gran evento en el mundo y no sabes por qué y ahora es tiempo de espera del gran evento mundial y estás en ascuas y tus poemarios rotos y esparcidos y tus poemarios destruIdos y tus poemarios olvidados y vacuos, ya no eres el gran poeta que habías sido y ya no quieres serlo, la poesía te cansa porque antes no había espacio para nada más, no había nada más importante que el arte y te parece que con eso has malgastado tu vida pero aunque también te has divertido podría haber sido no todo igual podría haber sido no todo de otra manera y ahora qué, ahora da igual y no sabes por qué pero las cosas importan menos, hay una fábula sin moraleja en medio de ella hemos caído y nos cantamos y contamos y luego nos duele todo, y luego nos duele la espalda.

sábado, 24 de marzo de 2018

UNA FINCA EN IBIZA

Ya escribí una vez sobre ello, el puerto deportivo de Marbella cuando salía solo. Ya escribí una vez sobre ello, el puerto deportivo. Ese recuerdo que me vino un día y que me llevó a entender que yo había estado solo en mi residencia de veraneo bastante tiempo y que pasaba algo en mí que hacía que mis amigos me huyesen. Yo ya escribí sobre ello y luego lo leí y me gustó. En parte el relato trataba del paseo marítimo de Marbella en el que parece que no hay nadie y lo que sucede es que todo el mundo está un poco más para allá, en el puerto. Entonces lo recuerdas, por el paseo marítimo no hay nadie y luego sigues caminando y entras por la parte de atrás del puerto deportivo y empiezas a adentrarte en el ambiente de fiesta de los bares de copas y así eres feliz.
El Sinatra quedaba mucho más allá, antes estaban los bares del final que desde tu sitio eran los del principio y al final no recuerdas si estuviste en el puerto deportivo o no porque el Sinatra no era el puerto deportivo, era Puerto Banús...¿Entonces temes que tus recuerdos puedan confundirte? no son más que sensaciones, la gran energía de aquel momento, la gran energía de aquel día cuando estaba cómo una moto y los amigos me huían y me cogía taxis para salir por el puerto deportivo y entraba y salía de los bares y consumía y miraba a las chicas y escuchaba música, yo solo...y con todo eso eras feliz. Entonces no recuerdas por qué los amigos pasaban de ti pero ahí está la clave, realmente lo que sucede es que estás en el segundo acto: cómo no hay amigos, sales solo. Pero no recuerdas por qué no hay amigos, eso lo ha censurado tu mente, eso lo ha censurado tu memoria. Y puede que toda la vida sea así, lugares comunes que por tediosos los ha censurado tu memoria, evidentemente es así.
Amnesia se llamaba la discoteca de Ibiza donde he pasado tan buenos ratos, en los mejores momentos más boyantes y prósperos de las empresas familiares, tal vez nos salimos de madre, tal vez no tendríamos que haber vivido tanto en el lujo, la ostentación y la apariencia y ahora me doy cuenta de todo ello. El chalet de Marbella estaba bien, era más que suficiente y los amigos de clase media de allí para mí eran más que suficiente. Luego prosperar, ir a más, ser ricos y tener amigos millonetis y una finca en Ibiza, todo eso me vino grande, todo ese mundo realmente no era para mí. En esos momentos supe que no podía adaptarme y además nunca me gustó consumir cocaína, por eso nunca me adapté, yo era un chico provinciano sencillo que era feliz con sus whiskeys-cola y que ya consideraba todo un privilegio haber vivido en un chalet en Marbella. Ese mundo no era para mí, la gente estaba muy loca...el Pachá de Ibiza, el Space...siempre hablando con gente muy guapa pero drogada, yo no me adaptaba. El chalet de marbella fue lo primero que perdimos, luego la finca de Ibiza, después el piso de Estepona, después las casas del pueblo finalmente la casa donde vivía yo solo, mi pisito de soltero. Y todas las casas que vendíamos en el negocio inmobiliario nos las tuvimos que comer. Y al final me tuve que ir a vivir de pensiones y cuando nos arruinamos completamente con el gobierno de Zapatero y la crisis sitémica nos quedaba la casa de Madrid y allí me fui a vivir con mis padres y hermanos y era cómo si hubiéramos pasado por una guerra.

domingo, 11 de marzo de 2018

LOS MEJORES TIEMPOS DE LOS MEJORES TIEMPOS.

Era normal ser un artista y hacerse un artista y así recordaba Nestor sus veinte años en una cafetería donde se daba una charla literaria y él intervino rebelde, violento e incisivo, cautivando al público con su retórica en un día o una tarde de éxito. Entonces tenía aquella novia pintora que había sido jurado en los concursos de la Seminci y que era muy respetada en la ciudad, aquella novia pintora mayor que él y que había ocupado su sitio en la comunidad cómo una persona de talento importante a la que se requería su opinión. Una década más tarde un amigo puso una tienda de ultramarinos con un crédito del Ico y él le estuvo ayudando a montarla, en esos diez años Nestor no había vuelto a publicar nada, se había apartado del mundillo literario y la farándula y ya no era la misma persona, más inquieto pero más depresivo y menos inconsciente había perdido su viejo toque, se entretenía con otras materias también después de su estancia en Madrid en la que quiso triunfar cómo guionista de cine y abrirse un hueco en un ambiente más exclusivo y más clausurado.
Entonces colaboró con una cuadrilla de obreros en la obra para la tienda de ultramarinos de su amigo y llevaba los cascotes al contenedor y trabajaba bien y deprisa y después su amigo se lo agradecía con copas y bebidas hasta muy entrada la noche, hasta acercarse a la madrugada, hablando de sus sueños de comerciante y de su nueva vida cómo empresario, no fueron malos días ni malos momentos. Su amigo había sido un gran artista hace veinte años, lo mismo que él y tenía ínfulas literarias y cabida a sus grandes ambiciones casi megalómanas, con otro grupo de poetas y literatos más mayores que ellos recorrían las calles en una bohemia provinciana de ciudad lluviosa y gris de aceras negras que en verano se derretían.

--La literatura es una mierda--le dijo--: Es una mierda de la que muchos se alimentan.

Y desde aquel momento su amigo nunca más volvió a leer literatura, ya no quería que le contaran una historia sólo leería libros que informasen sobre los acontecimientos vividos por la humanidad a lo largo del tiempo y de pensadores que expresasen sus ideas con mayor o menor acierto y mayor o menor soberbia pero sin tratar de hacer con ello, y a pesar de su nulo o excesivo talento, un relato para entretener a las viejecillas.

Entonces tenía Nestor un amigo ejecutivo de una multinacional, casado y ganando mucho dinero pero de orígenes humildes que sentía admiración por él, le consideraba un verdadero artista, pero Nestor había dejado hace mucho tiempo de escribir y ya no le llegaba la inspiración cómo antes ni él la quería ni él la buscaba, estaba a otras cosas pero nadie sabía muy bien a qué, en el fondo parecía más su ánimo una depresión larvada con altibajos producidos por la ingesta de alcohol y las películas de las dos de la mañana.

Fue entonces cuando se buscó una novia morena de pelo largo que también había nacido en diciembre y que tenía un estudio de música, se entretuvo con ella mucho tiempo y hablaron juntos de irse a vivir a Barcelona. Ella daba conciertos con un grupo de pop al que todos consideraban bastante mediocre, pero ella ponía todo su empeño y toda su vida en él aunque no tuviera ningún futuro.

Con el tiempo los conciertos por las escuelas públicas y los gimnasios se fueron espaciando y los de los discobares también y finalmente su novia no tuvo más remedio que dedicarse a otro oficio y entonces Nestor recordó cómo él también tuvo que abandonar sus sueños de guionista en la gran ciudad y trabajar en el sector inmobiliario, de alguna manera la realidad se imponía y se imponía sobre todo la necesidad de ganar dinero.

¿Qué había sucedido? Ah, sí...vino una década de drogas y alcohol, producían un arte impublicable e incomprensible...Vino una década de excesos con la marihuana y el hachís y luego una especie de destierro en medio de la nebulosa de no saber muy bien qué le había pasado a uno. Vino una década de excesos que se pagaron caros...¡Se estaba tan bien en el mundo irreal de la ilusión!

Cuando llegó la crisis de los cuarenta y la crisis sistémica, Nestor no pensaba en otra cosa que en los éxitos cosechados en su primera juventud, cuando fue premio regional de poesía y le publicaron un libro de relatos y otro de poemas y parecía que se iba a comer el mundo, con el planeta entero bajo sus pies, universitario brillante, fue cerrando los bares de copas y alternando con grandes artistas y literatos bohemios de la región haciendo un grupo de gente de todas las edades que se consideraban la médula cultural de la ciudad y un tanto imprescindibles y un tanto conciencia crítica, en su aventura madrileña se apartó entonces de toda aquella gente y luego llegaron los trabajos en el sector inmobiliario y una casa y luego un piso y luego una pensión y luego por fin la crisis y ya se había hecho medio viejo, los mejores tiempos de los mejores tiempos se habían terminado, por edad, años, talento, cansancio y desgana de vivir. Más serio y prudente y más escarmentado ya no era el mismo y tampoco podría decirse de él que fuera un hombre feliz.

Pero todo éso tenía que cambiar ( algún día).

SOLILOQUIO DE NESTOR

¿Pero por dónde empezar? Todo sucedió en un curso de diseño gráfico en 1991, allí había conocido a un exyonki que se había sacado la carrera de periodismo metiéndose picos, cómo su familia era pobre le dieron una substanciosa beca para estudiar y él se la gastó metiéndose en la heroína. Con el tiempo se sacó la carrera de periodismo pero se hizo un adicto y ahora, parcialmente rehabilitado, el Estado le había dado una prestación de incapacidad y dinero suficiente para poner un negocio, que no era otra cosa que un quiosco de prensa nacional e internacional con el que poder ganarse la vida. Al tiempo que tenía el negocio cobraba una prestación y se esforzaba por trabajar en algo que tuviera que ver con su campo, que era el periodismo. Aquella conversación con aquel exyonki me hizo darme cuenta de que puedes elegir el camino malo, el camino equivocado en la vida, y que al final todo te salga bien y acabes con una paga, un negocio propio y una carrera...No era el primer caso en el que yo conocía a alguno que, tras estar metido en las drogas en los años ochenta, acaba sus días con una prestación o un negocio propio o facilidades para el alquiler. Realmente todo aquello hizo que no quisiera apartarme del mundo de las drogas aunque por supuesto jamás me metiera en la heroína pues yo me daba cuenta que si los consumidores de marihuana y hachís eran más inteligentes y más creativos, los que se daban a la heroína perdían intelecto y pasado un tiempo te parecían todos unos tontos, unos sonados, unos acabados, unos despojos. Aunque lo cierto era que todo el mundo se podía recuperar. Lo que me sucedió es que no tuve un buen ejemplo y el exyonki para animarme a proseguir mis estudios me relató que las mejores notas siempre las había sacado estudiando drogado y que yo colocado de marihuana y hachís podría estudiar muy bien y con aprovechamiento y obtener buenos resultados, sugerencia que seguí al año siguiente con buenos resultados, no con excelentes resultados pero si con resultados pasables, no era exactamente cómo a él le conmovía pero era parecido, algo más marginal de lo que pudiera pensarse a simple viste pero vestido y trabajado por el factor tiempo.
Con la edad empecé a drogarme para escribir, para hacer literatura.
Luego dejé las drogas y perdí mi casa, acabé en un albergue de caridad y al final, alquilando un cuartucho, con una escasa ayuda social me sobraban diez euros al día para poder fumar, comer y beber, así que me iba al banco de alimentos para tener el asunto de la comida solucionado y con diez euros al día fumaba tabaco y me compraba latas de cerveza en los supermercados. Lo más curioso fue que con la crisis empezaron a tener en refrigeradores las latas de cerveza con objeto de que se las pudiera beber frescas y a buena temperatura quién quisiera y así te encontrabas latas muy baratas, por treinta céntimos, listas para su consumo. Fue entonces cuando empezó a  aparecer en el panorama ahorrativo español tarjetas gratuitas de compra de tabaco en los estancos que te daban los Servicios Sociales, una especie de cupones para que pudieras comprar tabaco pues cupones para que pudieras comprar alimentos en los supermercados ya existían. Luego estuve cobrando la ayuda social y trabajando al negro, entonces alquilé una habitación para mí solo en un apartahotel y me lavaban y planchaban la ropa y me hacían el cuarto, aunque tenía dinero para comprar comida seguía acudiendo al banco de alimentos para no gastar dinero en alimentarme y así tenía más dinero para mis vicios y me iba al bar--lo hacía todo el mundo-- mucha gente según pude comprobar usaba el banco de alimentos cómo sistema para ahorrar gastos y lo que se ahorraba en comida se lo gastaba en otras cosas y así fue cómo pude comprobar que asistiendo al banco de alimento o a por cupones había gente que llevaba ropa cara o que usaba móviles muy potentes, pero aquí no quiero hacer un juicio ni una crítica puesto que la vida está para disfrutar y los que de alguna manera se aprovechaban de los Servicios Sociales del Estado lo hacían para vivir un poco mejor, para no estar en la más completa de las miserias, yo podía entenderlo.
Finalmente se acabaron las ayudas y con el dinero que ganaba trabajando al negro no me daba para alquilarme nada, tuve que volver a vivir a casa de mis padres pero antes de hacerlo estuve esperando la opción de que un amigo me dejara un trastero que tenía su familia para poder instalarme, en el ínterin no tuve más remedio que pasar la noche refugiado en la estación de autobuses o durmiendo en discotecas que abrían toda la noche o guarecido en sitios discretos de los parques públicos, tapándome con una manta que había sacado de un contenedor y cuando despareció la manta con cartones y papeles de periódicos y revistas. Fue el momento más duro de la crisis y mientras dormía en los parques o en la estación de autobuses me acordaba de cuando teníamos la finca en Ibiza, de aquella noche que me invitaron a un concierto de Riki Martin en la casa de un millonario italiano que celebraba en cumpleaños de su hija por todo lo alto, bandejas de plata repleta de líneas de coca que yo nunca probé y miles de combinados que se llamaban "puerto de India" de los que di muy buena cuenta, ambiente de lujo máximo en una mansión en la que aparcaban automóviles deportivos último modelo. Los años de la bonanza económica en España con el gobierno de José María Aznar, cuándo todos éramos ricos ( y cuando la burbuja inmobiliaria también)


sábado, 10 de marzo de 2018

SALIENDO DE LA CRISIS

Entonces Adela no le saludaba por la calle, de eso se acordaba muy bien Nestor, sin embargo ahora que ella había abierto un bar y que le necesitaba cómo cliente, le daba conversación y hablaba con él. Adela había puesto su propio negocio y ahora necesitaba llenarlo con gente que se gastara el dinero allí, sabía que Nestor era buen bebedor, sabía que Nestor podía ser un buen cliente y ahora le interesaba llevarse bien con él. Nestor no quería ser rencoroso pero no se podía olvidar de las veces que se encontró a Adela en los bares o en el paseo y ésta hacía cómo si no existiera. Lo curioso es que ahora Adela estaba sin novio, pero daba igual: su exnovio estaba en el bar todo el día marcando territorio, forzando la situación, haciéndose imprescindible, obsequioso y regalador y surtido de favores. Había mucha tensión en ese bar que además se había convertido en el bar proletario de la zona, el bar que habían elegido los obreros para tomar sus cervezas después de trabajar y acudían solos o en parejas de amigos con el mono de trabajo manchado en muchas ocasiones, antes de llegar a su casa y asearse convenientemente. Los currantes no saludaban a Nestor a pesar de que Nestor trabajaba en la cadena de producción de Adeco, pero Nestor, con su aspecto siempre impecable y su ropa de marca, no parecía ni un obrero ni alguien que se estuviera buscando la vida sino un parado más mantenido por su familia al que proveían de dinero sus padres para sus gastos a pesar de tener ya cuarenta años. Nestor suscitaba envidias y de alguna manera sabía que a Adela tampoco le podía caer muy bien puesto que se relacionaba con él por interés, por su dinero, y porque no tenía más remedio. Un tarde fue a tomarse unos ron-cola y los currantes ni le saludaron y el exnovio de la dueña no le dio la buenas tardes cuando Nestor saludó educadamente.

 Fue entonces cuando su amiga Roimans recibió una gran herencia, su padre que era constructor le había legado más de 111 pisos y viviendas que generaban inmensos beneficios cada una de ellas, por eso Roimans no le llamaba ya y cuando él lo hizo Roimans estaba muy nerviosa, de la noche a la mañana se había convertido en una mujer inmensamente rica. Durante años Nestor había sido el pañuelo de lágrimas y el confesor de su amiga Roimans, siempre atacada de los nervios y con problemas para dormir y casi siempre malhumorada, y ahora parecía ser que Roimans quería cambiar de vida, quería dirigirse hacia una vida de lujos y obstentación en la que Nestor seguramente ya no tenía cabida, pero eso sería en el peor de los casos y en el mejor de ellos, Roimans podría darle un buen trabajo y un buen sustento pues la constructora lo más probable es que empezara a funcionar de nuevo llevada por los hermanos y la familia de Roimans, ya que salía más barato seguir haciendo funcionar el negocio que recoger los beneficios, por los temas con hacienda, aunque Nestor no estaba seguro del todo de eso.


Recordó entonces Nestor otra vida, recordó a la vasca guapa que tenía un barco muy espacioso, un yate para pasear y que había sido su amiga en su juventud, recordó cuándo estuvo en su casa tonteando encima de la cama de su cuarto y sus padres le llamaron la atención por estar haciendo manitas con su hija porque sus padres eran unos señores muy estrictos chapados a la antigua y no les gustaban las tonterías, pero la vasca tenía un yate para pasear y había estudiado marqueting en Joannesburgo, Suráfrica, para seguir siendo inmensamente rica cómo sus padres, pero lo último que supo de ella era que la familia ya no tenía el yate ni los barcos aunque si conservaba la residencia de verano y trabajando en España, la vasca ganaba entre 1700 y 2000 euros con su trabajo y ahora vivía bien pero sin los privilegios de hacía veinte años, su familia había pegado un bajón y de muy ricos pasaron a ricos y ahora se habían degradado a clase media, clase media alta, pero clase media.

Recordó Nestor los mejores momentos de los negocios inmobiliarios de su  familia cuando tenían una finca en Ibiza y un chalet en Marbella, ahora todo eso había desaparecido. Era curioso cómo todas las familias que él había conocido y que se dedicaban a lo mismo habían pegado un bajón, sucedió cuando estalló la burbuja inmobiliaria, y sin embargo constructoras importantes cómo la del padre de Roimans se habían mantenido porque eran negocios no especulativos, porque empezaron a funcionar en el desarrollismo de España de los años 50 y no por la oportunidad de la burbuja, y en cierta manera era justo que las constructoras del desarrollismo no hubieran quebrado, fueron las pioneras. Ahora había pasado el tiempo y Roimans recibía una gran herencia que tendría que compartir con sus hermanos o que sencillamente podría seguir trabajando con su familia, de todas formas tampoco era asunto suyo pero ahí había una oportunidad, una oportunidad de prosperar para él y dejar el trabajo en la cadena de producción de Adeco.

A sus cuarenta años Nestor había conocido los dos mundos: había conocido el mundo de la riqueza y había conocido el mundo de la pobreza. Su familia se arruinó completamente con el gobierno de Zapatero y él tuvo que vivir en pensiones y cuando se acabó el dinero de la prestación acabó en un albergue de caridad, después se reinventó cómo desarrollador de contenidos web en unos cursos del desempleo y ganó lo suficiente cómo para alquilar un cuartucho en una ciudad provinciana que sin embargo lo tenía todo para vivir. Al final tuvo que volver a vivir con sus padres un tiempo y poco después fue encontrando trabajo de currante en cadenas de montaje, trabajo proletario. Sin embargo él deseaba volver a trabajar de Agente Comercial con un traje, un coche de la empresa y estudiar nuevos estudios superiores a distancia por alguna universidad virtual de las que otorgan un título oficial, no sólo lo deseaba por ego, era una forma de progresar, de no quedarse tan abajo y él sabía que le hacía bien.

Todo empezó con la Reforma Laboral del Partido Popular en España, de la noche a la mañana los trabajadores pasaron a cobrar un treinta por ciento menos de salario y a tener que trabajar más horas para ganar mucho menos sueldo, al tiempo que se creaban minijobs o trabajos a 400 o a 500 euros cómo mucho que no sacaban a nadie de pobre pero que al menos impedían ser un parásito. Mucha gente se conformaba con cobrar prestaciones de los Servicios Sociales aduciendo que se encontraban en pobreza extrema y así iban viviendo de la caridad del Estado teniendo lo suficiente para alquilar un cuartucho y fumar y beber barato a la vez que acudían a los comedores de caridad y al banco de alimentos para poder alimentarse. Así fue cómo llegó a haber en España 14 millones de pobres en el año 2012, cifra que se mantuvo en el 2015 pero que en el año 2018 ya empezaba a remitir, se estaba saliendo de la crisis con mucho esfuerzo y a en base a aceptar trabajos precarios y vivir con lo justo. La clase media se había reducido a menos del 8 por ciento y Nestor sabía muy bien quiénes eran: eran los hijos de los ricos que se habían formado en el extranjero y que ahora habían descendido de ricos o muy ricos a clase media, a la nueva clase media formada por aquellos que antes lo habían tenido todo y ahora tenían que conformarse con la mitad. Los que no habían tenido nada, nada tenían.




martes, 6 de marzo de 2018

REFULGENTE BROTAR

Nestor pasaba frío en las entrañas de la tierra sagrada, Nestor pasaba por el mal tiempo y el mal tiempo pasaba por él, no era de otra manera sino de esa manera precisa en la que pasan las cosas y su amiga que quería quedar con él justo en la calle donde sabía que había un lupanar y no era casual y no era casualidad. Entonces el viejo compañero de bachillerato nocturno había puesto un bar y había acabado alcohólico, pero tenía un buen aspecto, un aspecto muy mejorado. Sin duda era así, entonces bebía ron, bebía ron en el bar mientras atendía a los clientes y no se acordaba de él, no se acordaba de Nestor. Habían pasado treinta años, quizás más, quizás menos. Entonces encontró Nestor la cerveza Barbar de hidromiel, en aquel bar con ínfulas cubanas. Entonces encontró la cerveza Barbar después de haberla buscado tantos años sin encontrarla, ahora tenía suerte, ahora la cerveza llegaba a él justo refugiado en aquel bar de aquel compañero de instituto en la calle de las putas porque su amiga le había dado plantón y había preferido reunirse con una colombiana, las cartas del Tarot dormitando en su fiambrera no ni en su tartalera, dormitando en la cocina tampoco. Ni en su zamarra, ni en su gabán. Las cartas del Tarot dormitando en la ducha tampoco. Las cartas del Tarot guardadas en alguna parte y silentes. Entonces decidió beber ron también para acompañar a su amigo y después de la cerveza Barbar se tomó una copa de Ron-Cola, después visitaría a su amiga, la camarera de otro lugar más difuso y antes haría una parada en los bares donde servían cacao caliente y también aquella cerveza negra y espesa que no sabía cómo se llamaba pero que no podía llevar su nombre, tampoco él era así ni era de otra manera. Tampoco él era así. Entonces no podía recordar el nombre de la cerveza que tomaba en los bares del cacao caliente, entonces no podía recordarla y olvidaba los sueños que había tenido, los sueños por los que había pasado y ¡Jolín! daba igual, todo daba igual y una copa de ron en el frío y la niebla y fumar un par de cigarrillos por la calle antes de coger el autobús y de empezar a trabajar en su turno de Amazón almacenando y llevando y trayendo paquetes de aquí y de allá, paquetes para desconocidos enviados por desconocidos y una botella de agua para el cansancio, helados que eran regalados por la empresa, la empresa regalaba helados a sus clientes y trabajadores y les daba café y después del turno de trabajo en Amazón Nestor salía del garaje, de aquella especie de garaje, y comenzaba a trabajar en otra cosa, pero a trabajar con la mente y así estaba ensimismado mientras sus pasos se dirigían hacia el ranchón cubano donde dar buena cuenta de un filete con patatas y luego todo daba igual, el sol salía por Antequera.
A la mañana siguiente Nestor se dio cuenta de que su ciudad era la ciudad perfecta para vivir y que su momento era ahora. Realmente no había por qué estar siempre saboteándose la propia vida con manos vidriosas, sin duda a pesar de sus conocimientos de música y de literatura y de no ser del todo un hombre apasionado, Nestor sabía pensar a menudo con mucha calma, a su derecha una voz que le tentaba sobre todo cuando estaba bebido, pero sabía actuar siempre con cierto orden y sobre todo iniciativa.